El siguiente
artículo y las imágenes que contiene me lo ha remitido un amigo, José Cisneros,
hijo de Alfonso Cisneros que fue músico de La Popular Sansense en la década de
los sesenta.
José Cisneros es
un asiduo y apreciado colaborador en la tarea que me ocupa de recoger
información e imágenes de la historia de la Banda, y este artículo es una buena
aportación a la causa, vayan para él pues mis agradecimientos.
« ¡Hay
cerveza, coca-cola, naranjada, limonada, pipas, cacahuet! Con estas palabras al
son de una musiquilla pasaba un vendedor anunciando sus productos por la
delantera donde estaba dispuesta la Banda de Música Popular Sansense en la Plaza
de Toros Monumental de Barcelona; el cual puntualmente cada domingo dejaba
amablemente una bolsa de cacahuetes encima de la silla aún sin ocupar que se
hallaba en el estrado destinado al Director de la Banda.
Ahora
ya con cierta edad, supongo que no hacía la misma pleitesía con el resto de
músicos presentes porque de hacerlo, les hubiera sido imposible sacar las notas
musicales a sus respectivos instrumentos, algo que por obviedad no podía
pasarle al Director.
Mi
estancia en Barcelona fue desde septiembre de 1959, año que nací en la
localidad de Santa Coloma de Gramanet, cuna del torero más grande que ha dado
Cataluña y que en la actualidad es profesor de la Escuela de Tauromaquia de
Madrid, Joaquín Bernadó; hasta finales de 1970, año en que mis padres decidieron
regresar a su lugar de origen, Bailén en la provincia de Jaén.
Solamente
11 años de los 53 que casi voy a cumplir fueron los suficientes para conseguir
que nunca olvide esa maravillosa tierra que taurinamente tanto me enseñara.
Los
domingos eran especiales, a mi padre, componente de la Banda de Música Popular
Sansense y sereno de barrio en su trabajo habitual por aquellos años, ayudaba
todas las mañanas por su barriada a cobrar a los vecinos la cuota voluntaria
que cada cual quisiera otorgar, ya que los serenos no obtenían emolumentos del
propio Ayuntamiento, los cobros mensuales de los vecinos, las tarjetitas de
felicitación navideña del sereno y la lotería de navidad, eran los ingresos que
estas personas percibían por su trabajo nocturno, amén de un sustancial
efectivo de parte de los dueños de las múltiples empresas habidas en su zona de
servicio, donde en las cuales previo a la hora de comienzo de la jornada
laboral se encargaba de ir encendiendo luces y maquinaria. Otro de sus trabajos
era el de acomodador en el Cine Goya de Santa Coloma de Gramanet, el cual creo
recordar también pertenecía a la Empresa Balañá, algunas películas habré visto
en este cine que desconozco si perdura en la actualidad, aunque a decir verdad
el cine no me decía gran cosa, en cambio los toros………., estaba deseando que
llegara el domingo por la tarde, ya que los jueves, días tambien de corrida en
la Monumental, era imposible asistir por obligaciones escolares como es lógico.

Los
toros dejaron en mí una huella que aún hoy a mi edad sigo con la afición e
incluso a lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de hacer alguna
inclusión en festivales y en la actualidad los tentaderos en las fincas bravas
de Jaén son mi vía de escape como aficionado práctico.
Nuestra
primera parada al llegar en autobús a Barcelona era en el bar “Sol y Sombra”
frente a la Monumental, mi padre un café, yo, un cacaolat y de ahí a la Plaza
por una puerta de servicio que estaba creo recordar en la calle Diputación.
Veterano
ya con esa edad como asistente a la Plaza de Toros, una vez entrábamos, yo me
quedaba por el amplio Patio de Caballos que dispone la Plaza, pues por aquellos
años, del patio de caballos a donde se encontraba la Banda de Música solo había
que subir unas pocas escaleras, ya que se encontraba justo encima de la Puerta
de Cuadrillas. Recuerdo una barra de bar muy grande donde me acercaba a coger
algunos terrones de azúcar con los que endulzar la boca de los caballos de
picar que deambulaban calentando por los picadores. Del mismo modo aunque
vagamente, recuerdo unas vidrieras donde se podían admirar unos trajes de luces
y otros enseres taurinos, supongo sería un pequeño Museo Taurino habido en la
Plaza. Especial era el día que había rejoneadores, ya que en el espacio de
tiempo antes de empezar el festejo podía admirar el enjaezado con el que los
mozos de caballos tan hábilmente proporcionaban a los caballos de rejonear para
dar más realce y belleza a los mismos.
¡Suena Pan y
Toros! retirada. El paseíllo va a comenzar y en dos zancadas subía las
escaleras para colocarme en la barandilla que separaba la Banda de Música del
resto de tendido y ver las faenas de los toreros que una vez daban la estocada,
volvía al patio de caballos para ver llegar al toro en el arrastre y observar
la destreza con que los matarifes hacían su trabajo; y así toro tras toro hasta
acabar la corrida; aunque antes de salir de la Plaza me asomaba al ruedo
entrando por la Puerta de Cuadrillas y ver el cartel que ya habían colocado los
operarios con los toreros que harían el paseíllo la semana siguiente.
Este
pequeño relato y estas fotos, incluida la de mi 1ª Comunión en la que me
acompañó la Banda de Música desde mi casa a la Iglesia, se lo envío a Josep
Cortés como aporte al Blog y su admirable labor que está empezando a realizar
para reconocimiento de esta gran Banda de Música Taurina como es la Popular
Sansense.
En
otra ocasión, aunque haya pasado la friolera de 42 años le enviaré las
“consecuencias” que me han traído tanto el ser hijo de un componente de esta Banda
de Música como la Plaza de Toros de Barcelona, más que nada para demostrar a
todo aquel que dice que en Barcelona no hay afición a los Toros que está del
todo equivocado. En mí se da la circunstancia que gracias a esta Banda
principalmente y en consecuencia a la Monumental de Barcelona y la desparecida
Plaza de las Arenas, sin ejercer la bonita profesión de Matador de Toros -eso
son palabras mayores- soy, me siento y moriré TORERO. Gracias Barcelona,
gracias Monumental, gracias a la Banda de Música Popular Sansense. »
José Cisneros